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Santa Lucía: crónicas de una muerte encubierta (IV parte)

Arliz Plasencia Fernández

El proyecto EMINCAR, conocido como Polimetálico Castellanos, comenzó a procesar minerales en octubre de 2017, en Minas de Matahambre, Pinar del Río. A un costo de 270 millones de dólares, el proyecto mixto lo ejecuta la Empresa Minera del Caribe SA, una alianza entre la estatal cubana Geominera (51%) y la transnacional europea Trafigura (49%), con sede en Ámsterdam, quien comprará todo el mineral.

El hecho de que el yacimiento este siendo explotado por una empresa mixta con capital y trabajadores de otras nacionalidades está siendo la causa de dos graves problemáticas.

emincar-10.jpgSegún los pobladores, aledaño a la mina, se construyó un pequeño hotel que alberga a trabajadores, pero otros prefieren rentarse en casas de alquiler en Santa Lucía, cuya renta oscila entre 25 y 30 CUC, según pudimos corroborar, debido a que incluyen en su oferta servicio de comidas, aire acondicionado y agua caliente.

La demanda por parte de los trabajadores extranjeros ha generado un disparo en los precios de este servicio, lo cual beneficia a quienes viven de esta actividad, aunque la subida aún no ha llega a la parte menos céntrica de la localidad.

Este fenómeno de gentrificación en ciernes resulta otra amenaza para los lugareños, pues el alza de los precios pudiera llegar a otros productos y servicios, lo que obligaría a aquellos con escasas fuentes de ingreso a transgredir, a transformar sus actividades de sustento o incluso, a salir de la comunidad.

santa-lucia-(24).jpgPor su parte, la prostitución y la proliferación de las enfermedades de transmisión sexual afectan en la actualidad sobre todo a la juventud, según pobladores entrevistados por GUARDABOSQUES.

La primera está en franca concordancia con la entrada de trabajadores extranjeros a la localidad, mientras la segunda no solo tiene que ver con ellos, sino también con contingentes de trabajadores contratados por la empresa minera para la construcción, provenientes fundamentalmente de las provincias orientales del país.

En 2011 el salario medio de un trabajador de explotación de minas y canteras era de 443 pesos, según el anuario estadístico 2016 (*). Ya para 2014 ascendió a 1055, y en el 2016 ascendió a 1442 pesos, más otras prestaciones.

En la actualidad, con salarios de alrededor de 5 000 pesos mensuales, estos obreros nacionales se han convertido en nuevos personajes con poder adquisitivo dentro del otrora tranquilo panorama del lugar.

santa-lucia-(29).jpgAparejada a esta subida en el salario, aumentó el número de personas empleadas en tal rubro en la localidad de Minas de Matahambre, siendo en el 2013 de 2960 personas y para el 2016 de 3082 trabajadores.

Resulta, por tanto, una actividad atractiva frente a la precaria realidad salarial de Cuba. Sin embargo, los salarios y mejorías para las comunidades donde se asientan estas explotaciones no se muestran en concordancia con los beneficios que para el país reporta la minería, sino que solo benefician a unos pocos, dejando al resto de la población en franca situación de vulnerabilidad.

La falta de interés por el entorno, el desconocimiento de cómo su degradación repercute directa e ineludiblemente en el ser humano, sumadas a la desinformación o tergiversación de la realidad y al utópico pensamiento de prosperidad asociada a la invención extranjera, ubica a esta población en un estado ideal de no enfrentamiento, que resulta muy conveniente para quienes se benefician de la extracción.

santa-lucia-(46).jpgSus víctimas van camino a una lenta y solapada muerte de su entorno, de sus posibilidades y con ello, de sus vidas. Una muerte lenta, imperceptible y claro, no tan anunciada.

Puede que existan quienes tengan una visión más realista de este fenómeno, por haber experimentado utopías y decepciones similares, o simplemente, por haber vivido más y tener una conciencia más “consciente” de la realidad.

Sin embargo, para las nuevas generaciones de pobladores, este fenómeno puede resultar maravilloso, o totalmente ajeno. Uno y otro caso resultan en extremo peligrosos.

santa-lucia-(41).jpgReferencias

(*) Anuario estadístico 2016. Minas de Matahambre. ONEI

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