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El tiempo perdido

Pedro Manuel González Reinoso

GUARDABOSQUES – No hay culpa mayor que gastar en lo que no dará satisfacción ni provecho. Así invirtamos en ello el precioso tiempo de nuestras vidas.

Duele mirar estas imágenes hoy, meses después que hiciera el reportaje desarrollista que nunca publiqué. Estuvimos los de Caibarién en sequía mirando hacer obras de ingeniería al Sectorial de Comunales, durante varios meses de 2018.

Lo-que-no-sirvió-(2).jpg–Obreros de Acueductos–, dijeron

Por pena y condescendencia con los honestos que allí laboraron, los que no pudieron (o no quisieron) hacer las cosas bien, fue que me abstuve de sacar a la luz las instantáneas.

Y también por los vecinos entusiastas que les acompañaron, incluso a cargar tubos, a poner la nueva llave maestra que costó un carajal de esfuerzos (y dineros) conseguirla donde los militares tacañuelos, pues cuando se trata de ceder sus “materiales destinados al desarrollo del turismo” (con el cual perviven en sus filas), ni hablar.

Mil trabas. Pero bueno…

A pocos importa ya que se salga el agua a borbotones en la maltrecha ex fuente de la eterna decrepitud que en este mismo diario denunciamos hace unos años.

Lo-que-no-sirvió-(9).jpgEmblema que recibe con su ambiente humectadísimo a todo visitante que arriba a la hoy árida Villa Blanca (como para enfangarle el mote); justo a la puerta del Zoo, que es otro desastre ambiental sin nombre.

Conservaba la tonta esperanza de que esta vez el arreglo sirviera y durara, de que no derrocharíamos más agua que la que suele escaparse entre las junturas colimadas de las tuberías de mi pueblo, por obra y gracia de camiones cargados con pesos inapropiados para las vetustas vías.

Lo-que-no-sirvió-(0).jpgLleva años soterrada la red hidráulica toda, hecha con la arcaica tecnología de otras épocas, tanto, como un siglo y más.

De hierro fundido el núcleo, con muy degastados empalmes, otrora perdurables, sellados con un solvente derivado del tóxico plomo.

Lo-que-no-sirvió-(6).jpgDe niño recuerdo el olor flotando en las cuadras, mientras derretían barras en bullones de pesado metal. Desde entonces no se utiliza el método, pero siguen allí, en el subsuelo.

Plomo peligrosísimo, que libera iones invisibles cada vez que el agua pasa (cuando pasa). Y nos llega hasta la boca sedienta sin enterarnos qué mixtura tragamos.

Lo-que-no-sirvió-(11).jpgAlguien preguntó en el Ministerio de Salud Pública por los índices de anémicos en Caibarién, y ¡vaya sorpresa! apenas existe secuela de que ya no ingiramos sanos pescados, como antes del desastre humano y natural ocasionado al ecosistema. Solo las embarazadas suelen padecerla.

Sigo con pena: miro la obra de ayer; sobre la calle mil veces rota y remendada a como dé lugar. En cuanto pongan el agua en el circuito, sin falta, se anegará la avenida.

Lo-que-no-sirvió-(1).jpgDe paso, crecerán muchos árboles con tan alto derroche, anidarán mosquitos, tendremos más dengue… y vectores.

Proseguiremos, de manera cíclica e interminable como en la obra de Marcel Proust, en busca del tiempo perdido.

Lo-que-no-sirvió-(8).jpg

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