Qué dejó presencia de Díaz-Canel en New York a ambientalistas de Cuba

Isbel Díaz Torres

GUARDABOSQUES – La recién concluida visita del mandatario Miguel Díaz-Canel a New York, no se ha traducido en buenas noticas para quienes desde Cuba claman por un ordenamiento social respetuoso con el medio ambiente.

Como parte de la sesión 73 de la Asamblea General de la ONU, catorce países (Costa Rica, Antigua y Barbuda, Santa Lucía, Guyana, México, Panamá, Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Ecuador, Guatemala, República Dominicana y Haití) firmaron el Acuerdo de Escazú; pero el gobierno cubano no siguió ese ejemplo.

0-0Escazu2.jpgSe trata de un trascendental instrumento regional que materializa los principios de la Declaración de Río-1992, relacionados con los derechos de acceso a la información, a la participación y a la justicia en asuntos ambientales, en obligaciones para los Estados, consagrándolos como derechos humanos.

En aquella Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Río-1992 los 178 gobiernos participantes acordaron que el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados.

El gobierno cubano, además de citar con insistencia la intervención del expresidente Fidel Castro en aquella cumbre, hoy ostenta la presidencia pro témpore de la CEPAL, organismo internacional que lidera el proceso de firmas del Acuerdo de Escazú.

A pesar de ello, los organismos cubanos encargados del tema no respondieron a un reciente llamado de ambientalistas cubanos de la organización Guardabosques, ni el presidente de la isla promovió la firma del instrumento vinculante durante su visita a New York.

Agricultura

Entre los primeros encuentros del líder cubano estuvieron las grandes empresas agrícolas estadounidenses, deseosas de exportar sus transgénicos a Cuba tras las fuertes regulaciones europeas para ese tipo de productos.

Al intercambio acudieron Jeff Witte, presidente de la Asociación Nacional de Departamentos de Agricultura (NASDA) y secretario de Agricultura de Nuevo México, los comisionados de Agricultura de Virginia y Connecticut, Jewel Bronaugh y Steve Reviczky, y la directora ejecutiva de NASDA, Barbara P. Glenn.

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Miguel Díaz-Canel con Jeff Witte, presidente de la Asociación Nacional de Departamentos de Agricultura (NASDA)

Los miembros de NASDA subrayaron la necesidad de intercambios sobre investigación y conocimiento biotecnológico, mientras que el gobernante cubano aseveró que “comprar alimentos, que se conocen son de muy buena calidad, producidos por ustedes, para nosotros representaría facilidades y oportunidades”.

Es conocido que aproximadamente el 70% de los alimentos procesados en la nación norteña contienen productos transgénicos, principalmente maíz, soya, algodón, remolacha azucarera, semilla de colza, y hormonas de crecimiento para el ganado.

No obstante a ello, Díaz-Canel consideró que un intercambio con el sector agrícola estadounidense permitiría la transferencia de tecnología e incrementar algunas producciones locales.

Las ventas agrícolas de los EE.UU. están en su peor nivel de los últimos 12 años debido a la saturación de su mercadoy a la fuerte oposición a sus productos en Europa. Las firmas estadounidenses de semillas y en general de agronegocios, han vuelto su mirada a China y América Latina.

Muchas de esas grandes empresas han formado la Coalición Estadounidense de Agricultura por Cuba (USACC), con el propósito de lograr el levantamiento del bloqueo, y así tener libre acceso al deprimido mercado cubano que le ofrece todas las ventajas, incluida la desprotección de los trabajadores.

Recientemente, una alianza de más de 60 asociaciones de agricultura, empresas y funcionarios electos de 17 estados norteamericanos instó al Congreso a adoptar una enmienda de la Farm Bill del 2018, a fin de desbloquear el comercio agrícola con Cuba.

El pasado año, el representante republicano Rick Crawford insistió en que el Congreso aprobara su proyecto de Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba, enfocado en promover el financiamiento privado de las ventas al archipiélago caribeño.

Turismo

El mandatario cubano también sostuvo un promocionado evento con importantes empresarios de la industria del turismo en EE.UU., representantes de cadenas hoteleras, líneas de cruceros, y agencias de viajes.

Entre los presentes se encontraban el Presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, Thomas J. Donohue y los altos ejecutivos de la compañía Marriott, la empresa Diamond Resorts, Carnival Cruise Lines, Royal Caribbean Cruise Lines, Norwegian Cruise Lines, así como los presidentes de las compañías aéreas Southwest Airlines y JetBlue.

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Foto: Estudios Revolución

Díaz-Canel dijo en el encuentro que desea aumentar el arribo de turistas estadounidenses para alcanzar de 2 a 5 millones de visitantes, lo cual superaría el total de los que hoy llegan a Cuba desde todo el mundo.

Tal posibilidad de apertura estimuló al Presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU., quien insistió en que el mandatario regresara nuevamente a Nueva York para definir más negocios.

El estrago que el turismo genera en Cuba ya es considerable. Sus impactos se relacionan con las cadenas de hoteles construidos en la primera línea de costa, el desmantelamiento de grandes ecosistemas para instalar extensos campos de golf para turistas de primer nivel, la elevación de la demanda de agua a niveles críticos para una isla que vive una sequía profunda, los movimientos de arenas de zonas de la plataforma insular a fin de embellecer las playas para el turismo internacional, entre otros.

Tras la búsqueda del dólar

Díaz-Canel, dando continuidad a las políticas desarrollistas fijadas en los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba, convirtió esta oportunidad en un viaje de negocios de alto nivel, con más potencialidades para empresas extranjeras que para los ecosistemas en la isla.

El recién electo presidente no fue a buscar aquellos emprendimientos agrícolas más o menos sostenible existentes en EE.UU. que pudieran acoplarse a eso que la isla proclama como agricultura cubana sobre bases agroecológicas.

MACRI Y DIAZ CANEL

Díaz-Canel con Mauricio Macri, presidente de Argentina, en Nueva York. Foto MINREX

Tampoco fue a buscar alianzas con trabajadores, cooperativas, pequeñas y medianas empresas, emprendedores cubano-americanos, luchadores anticapitalistas.

Fue a citar a Fidel y a hablar mal del capitalismo después de haber estrechado manos con los directivos principales de Google, VaynerMedia, Connectify, Mapbox, Mckinsey and Company, Virgin Group, AirBnB, Revolution, Twitter, Microsoft, Bloomberg, Udacity y Cresta.

Hizo lo que la mayoría espera de él: continuar allanando el camino para cuando el magnate Donald Trump salgo de la Casa Blanca, poder retomar el negocio donde lo dejó Obama, listo para una funesta entrada del capital estadounidense a un país sin fuertes leyes ambientales, sin sindicatos organizados, sin sociedad civil legal y protegida, sin democracia, sin finanzas transparentes.

Por supuesto, es fácil para el poder en Cuba enmascarar su restauración capitalista antidemocrática con la legítima demanda del levantamiento del bloqueo estadounidense. Qué vea quien tenga ojos.

La ausencia de la firma de Cuba en el Acuerdo de Escazú garantiza el mantenimiento de esas vulnerabilidaddes.

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