Los cubanos no consumimos azúcar orgánico

Isbel Díaz Torres

GUARDABOSQUES – De las 6 386 toneladas de azúcar orgánica que la industria cubana prevé poducir este año, ni un solo grano será consumido por quienes habitan la isla caribeña, dado que la totalidad se destina a mercados extranjeros.

Según afirmó al diario Granma Frank Alberto Ocampo Soto, jefe de la Sala de Análisis del central Carlos Bali;o (antiguo Ulacia) ubicado en la provincia de Villa Clara, hasta la fecha se han entregado 2 919 toneladas con ese fin, y reafirmó que cumplirán el plan diseñado.

ingenioEl Baliño es el único central que procesa ese tipo de edulcorante no refinado en el país, destinado desde su inicio en 2001 al comercio europeo, fundamentalmente el francés, aunque también han vendido a Japón, Canadá, Holanda e Italia, entre otros.

Se trata de un producto de elevada demanda en el mercado internacional, cuya elaboración se realiza con la gramínea cultivada sin productos químicos ni otras sustancias dañinas para la salud humana a largo plazo, según afirma la Agencia Cubana de Noticias.

basculador-carlos-balinoCiertamente, la elaboración de este tipo de azúcar responde a un proceso ecológico, dado que la limpieza de la caña es manual y con tracción animal, y el producto que se obtiene es un azúcar muy pura, de un grano fino y casi de color blanco. Además, al final del proceso se obtiene una miel también orgánica.

Los fertilizantes químicos se sustituyen por otros naturales como estiércol, cachaza, abonos verdes, compost, humus de lombriz, aguas residuales y biofertilizantes. Mientras, para el control de plagas y enfermedades se utilizan agentes biocontroladores de producción local en los Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos.

industriaDesde 1989, antes de la primera zafra orgánica, se iniciaron los trabajos preparatorios de los cañaverales porque la tierra requirió de un proceso largo de desintoxicación. Además, se ubicaron en una zona alejada de posibles focos de contaminación como polígonos industriales, dice Granma.

SodepazEn la siembra y el cuidado de la caña solo se utilizan procedimientos biológicos y el uso de técnicas agroculturales como la rotación y la diversidad de cultivos, conocidos y estudiados por los técnicos cubanos.

Para la obtención del grano final no se recurre al uso de químicos como azufre o ácido fosfórico en el proceso de refinado del producto, por lo que se conservan los nutrientes naturales del azúcar.

De acuerdo con una entrevista concedida por Julio Cesar Finalet, director de esa industria azucarera, “incluso la pintura que se aplica en las áreas de producción es ecológica, porque los controles son muy rigurosos y detecta la violación más imperceptible”.

El central cuenta con la certificación internacional requerida, a cargo de expertos de la firma alemana ECOCERT, y la producción es sometida anualmente a auditorías de supervisión en todo el ciclo de elaboración desde el surco hasta la refinería, por parte de una entidad nacional.

Solo partiendo de las aseveraciones que ofrecen los directivos de este proceso sobre las bondades del azúcar orgánico cubano, es posible deducir entonces las características del azúcar convencional que reciben los cubanos en su cuota mensual:

  • Proviene de suelos intoxicados por las sistemáticas aplicaciones de plaguicidas y agresivos fertilizantes químicos.
  • En el proceso se hace uso de “sustancias dañinas para la salud”.
  • La limpieza de los cañaverales y la cosecha de la caña se hace por medios mecanizados que funcionan con combustibles fósiles.
  • El grano final no es un producto puro.
  • En la siembra y el cuidado no siempre se utilizan procedimientos biológicos, ni se usan técnicas como la rotación y la diversidad de cultivos.
  • Para la obtención del grano final se recurre al uso de químicos como azufre o ácido fosfórico, por lo que se pierden los nutrientes naturales del azúcar.
  • Los controles que se realizan para la obtención del azúcar convencional no son “muy rigurosos”.

central-balinoCuba apenas dedica 45 días de zafra para garantizar estos reducidos volúmenes de producción, aunque la cifra tiene un ligero aumento cada año, y son muy bien pagados en el mercado internacional (más del doble del precio del azúcar convencional). El superávit global de azúcar convencional que hizo bajar los precios más del 30 % en el último año se mantendrá hasta el tercer trimestre de 2019, según Tropical Research Services.

“En 2005, todo será orgánico en el Baliño”, habían afirmado con entusiasmo los directivos del Central; sin embargo, más de diez años después aun forman parte de la maquinaria nacional para la contaminante zafra convencional de azúcar.

En 2018, al concluir la entrega prevista del edulcorante no refinado, reiniciará la producción tradicional, hasta completar las 5 484 planificadas, especificó a la prensa Ocampo Soto.

El cultivo convencional de la caña de azúcar, uno de los principales responsables históricos de la deforestación e infertilidad de las tierras cubanas, sigue siendo hoy una presencia feroz en los campos de la isla, con sus emisiones contaminantes y sus quemas.

Y más que eso, décadas de conocimientos y nuevas técnicas ideadas por agroecólogos cubanos, hoy se sustituyen por tecnologías a base de semillas transgénicas en extensos monocultivos, en procesos dependientes de petróleo y fertilizantes y plaguicidas químicos.

El ideal de la agricultura orgánica cubana, que muchos entusiastas gustan de promover por el mundo como generalizado en la isla y un ejemplo a seguir (tal es el caso del documental Agroecología en Cuba de los argentinos Juan Pablo Lepore y Nicolas van Caloen), recibe otro revés con estas informaciones ofrecidas por los medios estatales de prensa.

 

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