Si aparece petróleo…

Por Caperucita Re-verde

Este agosto se cumplen 9 años del gran derrame petrolero ocurrido en Bacunayagua, al este del municipio Santa Cruz del Norte en la costa norte de la provincia Mayabeque. Los 145 m3 de petróleo derramado causaron una de las peores catástrofes ambientales recientes con graves afectaciones a 2 áreas protegidas y 3 comunidades costeras con importantes valores para la biodiversidad.

Por este motivo, El Guardabosques se presenció en el lugar para conocer de primera mano qué había pasado después, en el sucio camino emprendido por el Estado cubano desde la década del 70´ para el (sub)desarrollo de la industria petrolera.

Entre las áreas protegidas afectadas por aquel derrame, está la Reserva Ecológica Boca de Canasí. Esta se ubica entre las desembocaduras de los ríos Canasí y Puerto Escondido formando parte de las alturas Habana-Matanzas y tiene una extensión de 1051 ha, 630 terrestres y 421 marinas, según el cartel a la entrada de la Estación Biológica de esta área protegida de significación local, administrada por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna.

Revisando alguna bibliografía, conocimos que aquí se han reportado 134 especies de plantas terrestres, 46% de las especies registradas para la costa norte del occidente de Cuba, además de 34 especies de algas marinas y 14 de hongos. Se trata de un relicto del continuo de vegetación de matorral costero y hacia el interior, bosque seco que se extendía desde la Bahía de Mariel hasta la Península de Hicacos.

También se han listado 1247 especies animales, reportando 93 especies de mariposas y 289 de polillas que representa el 25% de los lepidópteros registrados para Cuba, además de 6 especies de anfibios, 25 de reptiles y 49 de aves. Se destacan la ranita Eleutherodactylus blairhedgesi y el majasito Tropidophis celiae, dos endémicos locales en peligro crítico de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En esta zona, la estatal Empresa de Perforación y Extracción de Petróleo Occidente (EPEPO) perteneciente a la Unión CubaPetróleo (CUPET), la militar PETRAF junto a otras compañías extranjeras como la Sherritt operan más de 42 pozos según la “Caracterización geoambiental del municipio Santa Cruz del Norte” un reporte público del 2004.

El documento localiza 32 pozos gasopetrolíferos en Boca de Jaruco (cerca de la desembocadura del río Jaruco) y 12 en Puerto Escondido, límite Este del área protegida, aunque hemos sabido que sólo en un sector dentro de la misma, existen 8 pozos. También describe una batería de almacenamiento y una planta de tratamiento de lodos petrolizados que deposita sus residuales a más de 1 km costa afuera, proceso que certifica, según investigamos, el Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Zonas Costeras.

El mismo Centro que decía a IPS en 2005 que el regreso de algunos peces y pelícanos a la Bahía de La Habana, era una evidencia de su recuperación, luego que el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente “Evaluación Internacional de las Aguas” (GIWA, 2004) declarara a la rada habanera entre las 10 más contaminadas del mundo y cito: “un caso bien documentado de cómo la contaminación desde fuentes terrestres puede afectar el ecosistema marino (con impactos) en toda la región”.

Sin comentarios… No importan manglares, lagunas costeras, corales… bueno, sabemos lo “endémicas” que son las instituciones ambientales cubanas responsables ante la ciudadanía del monitoreo de la calidad ambiental nacional y local, ¿estarán en peligro de extinción? Ojalá.

Entre los logros ambientales referidos por CUPET se encuentran las plantas de ENERGAS de Boca de Jaruco, Puerto Escondido y Varadero, que convierten el gas acompañante de los pozos petroleros en electricidad: un ciclo cerrado. Sin embargo, los pobladores de Puerto Escondido entrevistados por El Guardabosques refieren que el mechero de dicha planta expulsa un hollín que les causa molestias como dolores de cabeza, irritación en los ojos y sensación de asfixia según la velocidad y dirección del viento. En los patios de los vecinos de esta comunidad de poco más de 300 habitantes, casi todos pescadores, se pueden observar árboles de mango, aguacate y guayaba cubiertos de una capa negruzca y grasienta que dificulta las floración y fructificación de algunos de ellos, según sus testimonios.

Es significativo que esta comunidad, a más de 60 km de Santa Cruz del Norte, no tiene médico de la familia y el Consultorio permanece cerrado. Además, el único transporte es una guagua que entra una vez al día para recoger a los niños y llevarlos a las escuelas cercanas, por una carretera recientemente reparada para que el Grupo Palmares comercialice el alquiler de catamaranes, botes y otros equipos, en la antigua Base Náutica del Litoral Norte; servicio que se presta en CUC a los pocos viajeros que transitan por el corredor turístico Habana-Varadero.

Esperamos que, si aparece petróleo, no sea para transitar de un ¿socialismo? de sol y playa a otro de petróleo y plástico (sin dudas, muy deseado por la nomenclatura partidoburocrática y militarista cubana); sino que las comunidades participen activamente en la gestión de los riesgos y también de los beneficios que genere el despliegue de esta industria altamente transformadora y de impactos casi irreversibles. No obstante, a 58 años de aquel primer amor y a 9 de uno de sus derrames más íntimos (casi nadie lo supo), quizás sea más probable que aparezca petróleo.

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