Menstruar es un acto político


Marta María Ramírez *

GUARDABOSQUES – La empresa estatal Mathisa, encargada de producir las almohadillas sanitarias subsidiadas para las cubanas de entre 10 y 55 años [1], no especifica en sus contenedores datos sobre los materiales con las que son fabricadas.

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Foto: Joaquín Hernández Mena. Semanario Trabajadores.

La directiva de la empresa aseguró a la prensa oficial, en febrero de 2018, que utilizan 10 materias primas: 8, como la pulpa de celulosa, son importadas de España, Italia y China, y 2 (material de envase y embalaje), de producción local.

 

Conocidas popularmente como “íntimas”, han sido sistemáticamente criticadas: poca absorción, mala adhesión a ropa interior y defectos en su empaquetamiento. Además, por irregularidades en su suministro y no ser suficientes para cubrir el período menstrual de todas.

8e556bb47aa2ca3ab1716be695038ce5.jpgLas soluciones en el mercado en moneda convertible, con suministros también inestable, son paquetes de 10 almohadillas importadas, cuyo precio supera los 25 CUP (1 CUC) y cajas de 20 tampones [2] extranjeros, vieja alternativa de absorción aún poco difundida en la isla, mayor de 8 CUC (200 CUP) [3].

Estos productos importados tampoco son precisos en sus componentes.

En la página de la organización argentina Economía Feminista, que hace 1 año promueve MenstruAcción, confirmé que “los productos de cuidado femenino no son considerados artículos médicos y por ello no están sometidos a controles rigurosos”.

Un estudio, citado por estas activistas, revela que el algodón que compone almohadillas y tampones, en 85% de los casos da positivo en glifosato, un herbicida “bastante controversial desde el punto de vista toxicológico y ambiental”.

¿Qué pasa con nuestros deshechos menstruales?

En la isla, la “basura menstrual” tampoco se separa de la común,“aunque contengan lo que en cualquier hospital se consideraría residuos patogénicos”, alertan las ecofeministas.

Con esto empeora la vida de las personas que viven en zonas aledañas a los basureros. A esto se suma que la degradación de un tampón o íntima oscila entre 500 y 800 años, confirma la fuente.

fases_Juliaro“Cada mujer, dependiendo del método de protección que decida utilizar y la capacidad de absorción de éste de acuerdo a su período, tira entre 1 y 5 kilos anuales de residuos de este tipo”, divulgan.

Pasarse a la copa menstrual: una solución micro y macro

copa-menstrual-usosLa copa menstrual, método de recolección -no de absorción- cada vez más difundido en el mundo, está hecha de un tipo de silicona. Su uso en humanxs está certificado en10 años por la Agencia Ejecutiva de Consumidores, Salud, Agricultura y Alimentación de Europa.

Considerada una alternativa ecológica, saludable y sustentable, la copa tiene un costo mundial que oscila entre los 10 y 30 dólares estadounidenses.

En Cuba no se comercializan y pocas mujeres conocen su existencia y sus ventajas.

copa-menstrual.jpgAunque su inversión inicial es alta para mujeres y, en términos macro, para el Estado cubano, el ahorro es potencial, sobre todo en países con carencias de productos de gestión menstrual y con crecientes índices de contaminación.

No he podido tener acceso al presupuesto que el Estado cubano destina a producir e importar estos productos. Sin embargo, la producción estará paralizada por falta de pulpa de celulosa, según la directora general de Mathisa, Emma Hernández Ibarra, por “dificultades con la disponibilidad de financiamiento”, aseguró al semanario Trabajadores.

Estos fueron algunos de los motivos políticos (lo personal también es político, reza el feminismo) por los que me pasé a la copa menstrual. También, por los que promuevo su uso, desde el KitDeSupervivenciaParaMujeres, mi primer librito hecho con materiales reciclados para Cáñamo. Plataforma Editorial Transmedial, y por los que demando al Estado cubano, divulgue sus beneficios y las comercialice en la isla, exentas de impuestos, y subvencione para mujeres en desventaja social y situación de calle.

*Feminista cubana, autora de Martazos. Promueve desde La Habana, Cáñamo. Plataforma Editorial Transmedial que produce libros artesanales, bajo preceptos ecofriendlys.

 

[1]Mediante la libreta de abastecimiento pueden comprar un paquete de 10 almohadillas sanitarias, al precio subsidiado de 1.20 CUP.Mathisa produjo, en 2017, 42 millones de unidades, en 3 fábricas ubicadas en La Habana, Sancti Spíritus y Bayamo. Mientras se anuncia que 1 fábrica vietnamita producirá, en 2019, íntimas y pañales desechables.
[2]Se sabe que una mujer usa unos 195 tampones anuales.
[3]El salario medio en 2016 se fija en 740 CUP (30 CUC). No se habla de brecha salarial, pero expertxs reconocen techo de vidrio para mujeres, que por ley deberían ganar igual salario por igual actividad desde inicios de revolución cubana.

 

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