Nueva Ley de Aguas, en viejas quejas ahogadas

Isis Cuba

GUARDABOSQUES – Los medios de comunicación masiva enarbolan la recién aprobada Ley de Aguas Terrestres en el parlamento cubano, que debería contribuir a paliar los efectos negativos que el cambio climático genera sobre el importante recurso natural.

¿Cuánto de aplicable es esta ley? ¿Y cómo se pone en práctica en el Oriente del país?

De conjunto con la “Tarea Vida”, declaran la realización de un Mapa hidrogeológico, iniciado con estudios en la provincia de Holguín durante 2017, y que mostrará la situación de las 101 fuentes hídricas subterráneas en el país.

Esto se inserta en el proyecto oficial de manejo de las fuentes hídricas no explotadas, en contradicción con el deplorable ambiente en que se encuentra el abasto de agua en la región oriental, con muestras constantes de mal manejo y desatención de este servicio público.

Las temperaturas en el Oriente cubano oscilan entre 28-33ºC. Ello conlleva a que el consumo de agua sea mayor como promedio que en el resto de las provincias.

Por otra parte, se destacan las actividades agrícolas y pecuarias, las que demandan grandes cantidades de líquido para el consumo animal y el riego, fundamentalmente.

A ello se suman los servicios, donde tiene una incidencia importante el turismo, que requiere de utilización de importantes volúmenes de agua en balnearios, actividades recreativas, deportivas y otras.

Los estudios de campo a partir de entrevistas telefónicas y observación directa en Rafael Freire (Holguín), Majibacoa (Las Tunas), Campechuela (Granma), Songo-La Maya (Santiago de Cuba), y Guiteras (Guantánamo), posibilitan declarar estos municipios como los más deprimidos en la correcta aplicación de las políticas de abasto de agua.

El abasto en zonas suburbanas y rurales no está estructurado de manera directa, sino que depende del traslado del líquido a través de pipas, mientras los ciclos de distribución son asistemáticos, llegando a tardar hasta 73 días.

Juan es uno de los pobladores de Cantón en Rafael Freire, y declaró en la Asamblea del gobierno local que posee solo un tanque de 55 galones para almacenar agua. Son una familia de 9 personas, entre ellas una anciana postrada. El agua, distribuida por pipas, les llega cada 63 a 65 días.

JuanNos cuenta que diariamente debe caminar junto con su hijo mayor y su sobrino unos 2,5 Km, cada uno con dos tanquetas, para intentar paliar la situación. Esto incide negativamente en los índices de desarrollo humano y aunque la queja ha sido tramitada por los respectivos escalones del Poder Popular, ya van tres mandatos y no se avizora la luz (o el agua) al final del túnel.

No menos compleja es la otra cara de esta moneda, en la que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado municipal revela a través de la Radio local, que la problemática se agrava por la falta de carros y combustible, lo que alarga los ciclos de distribución.

Y si, esta es la otra cara de la moneda, porque tras el criterio de varios pobladores de Cantón pudimos corroborar que las pipas hacen su venta de agua por la “izquierda”, a un precio de 125 o 150 pesos, para aquellos que poseen cisternas.

Las zonas urbanas y suburbanas son abastecidas en no pocos casos por vendedores de agua ambulantes, un modo de ganarse la vida para muchas personas que acuden a puntos de abasto de agua, llenan sus envases, la transportan en caballos, bueyes y hasta carretillas rústicas, para comerciarla por un precio de entre 10 a 25 pesos.

Si la entrega es en el quinto piso de un edificio, se suma entonces el consumo de la energía eléctrica de pequeñas turbinas instaladas en los improvisados dispositivos de transporte.

Un elemento muy particular en el Oriente del país es la proliferación de letrinas en las áreas exteriores de las casas, lo que contamina en muchos casos pozos construidos como alternativa para la obtención de agua. Si no se conoce dónde se extrae el agua, se corren riesgos aún mayores en materia de salud.

A nivel nacional Seis millones 656 mil habitantes utilizan fosas y letrinas, de las que más de 820 mil no cumplen los requisitos técnicos y sanitarios, mientras que unas 400 mil personas no cuentan con cobertura para el tratamiento de residuales domésticos y utilizan prácticas inadecuadas, de acuerdo con información rebelada por la Estrategia Ambiental Nacional 2017-2020 del CITMA.

Por su parte, en áreas más urbanizadas, persisten roturas y salideros históricos de las tuberías y algunos acueductos principales, que afectan la potencia de bombeo, desperdiciando diariamente incontables cantidades de metros cúbicos del líquido, y generando otros muchos problemas que manifiestan la mediocre gestión que se realiza.

Es muy compleja la situación sanitaria en el oriente del país a causa de la proliferación del mosquito Aedes aegypti y con ello la elevada incidencia de casos de virus del Zika, cólera, dengue y otras enfermedades, cuyas consecuencias tienen mayor impacto en grupos vulnerables.

No es difícil identificar la cadena: salidero -> reservorios de aguas en zonas suburbanas -> criaderos de mosquitos -> incidencia de las enfermedades.

Se suma a esto el deterioro progresivo de los viales, producto a la humedad constante tras los ciclos de abasto de agua por vía regular.

Los medios de comunicación masivos están muy orgullosos a la hora de declarar obras monumentales como los Transvase o Conductoras en Mayarí Arriba, por ejemplo. Sin embargo, las políticas públicas que van desde lo comunicacional hasta la praxis, están desarticuladas.

¿De qué sirven estos gigantescos viaductos si el final del trayecto el agua caerá en el olvido de una política que solo atiende con celeridad el agua que puede vender a los turistas o exportarse a otros países?

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