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Cuidadoras de animales en Cuba: un esfuerzo impagable

Regina Cano Orúe

GUARDABOSQUES – En un agromercado de Alamar, durante mi búsqueda intermitente de bofe de cerdo para mi gata, es usual que coincida con una señora que adquiere el mismo tipo de comida para sus perros y gatos.

Ya sobrepasa los setenta años de edad, y aunque vive un poco alejada del lugar, invariablemente asiste cada dos días, entre cinco y media y seis de la mañana, para garantizarse este abastecimiento para sus mascotas, las que encontró deambulando en la calle.

La señora de la historia tiene graves problemas de circulación sanguínea. Sus vasos se muestran muy engrosados en ambas piernas, a lo que hace un tiempo se le agregó la mordida de un perro, y que se ha convertido en una afección dolorosa a pesar de la atención médica que recibe.

La herida ha demorado en curarse debido a la alta movilidad de esta mujer, en su afán de proteger a los animales que cuida en su domicilio, y también a otros que halla en sus recorridos.

gatos-callejeros-1.jpgDicen los carniceros del lugar y otras protectoras de la zona, que su hija le envía dinero desde el exterior del país, y que ella lo emplea mayormente en el empeño y esfuerzo por cuidar a los animales, más que su propia salud.

En Alamar conozco al menos cinco mujeres mayores con una especial sensibilidad hacia los animales, la mayoría con vidas desfavorecidas y sin compañía humana en sus residencias, mientras los productos y servicios no dejan de subir de precio.

En esta labor, las protectoras echan mano de sus propios recursos, comprometiendo así sus existencias. Dan de comer a los animales callejeros y velan por su estado de salud sin retirarlos de su entorno, y a algunos hasta le dan cobijo en sus propias viviendas.

Así, en varios puntos de La Habana existen personas capaces de hacer este tipo de entregas continuadas sin cansancio y, porque no, de amor, en pos del propio entorno y del “otro”, en una de las muestras más altruistas que puedan verse.

Cargan con jabas llenas de recipientes con comida, no la que sobra, sino elaborada con el fin de alimentar a los animales en la misma vía pública. Estoy segura que si pudieran buscarían un modo de albergarlos a esos animales en espacios más apropiados y les darían mejor atención.

perros-callejeros.jpgMuchos de los perros y gatos callejeros (excepto donde crecen manadas) provienen de espacios domésticos, y son puestos en las calles después de su nacimiento o en cuanto enferman.

Es preciso descubrir esas personas que valoran lo justo o restablecen el orden, defienden la verdad o solucionan situaciones que, en manos de decisores poderosos y con más recursos, parecen insolubles.

No debemos cerrar los ojos ante tantos esfuerzos justos que se hacen por el bien de muchos animalitos desfavorecidos.

En Cuba ya es necesaria la existencia de lugares para el albergue y protección a animales, no solo negocios de guarderías temporales o esfuerzos a medias que no solucionan totalmente el problema.

Se hace urgente la aprobación de una ley que los proteja y atienda, y que además disminuya la carga de atención y responsabilidad a cuidadores y cuidadoras que voluntariamente se sobrecargan por ayudar, pero que pronto pueden quedarse sin fuerzas.

Un comentario el “Cuidadoras de animales en Cuba: un esfuerzo impagable

  1. Linda obra… Me sumo. Yo, por mí parte, hago lo q puedo y me hace feliz hacerlo, brindar amor, comida y cobija temporal, pero no me conformo

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