No bastaron siete vidas

Isis Cuba

GUARDABOSQUES – “Se trata de una manera de controlar la población animal callejera”. Así respondió la persona que atiende a la población en el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de la provincia de Holguín cuando le cuestionamos sobre la reciente oleada de envenenamientos a gatos y perros en las cabeceras municipales.

Nunca nos concedió una reunión con el Director.

Célida y Albertico perdieron a dos de sus seres queridos en esta campaña que en ningún momento puso sobre aviso a la población, y que costó la vida no solo a decenas de canes y felinos callejeros, sino también a mascotas de muchos co-provincianos.

Tras muchas horas de ausencia Aisha, la gata de Albertico, fue encontrada en la acera de enfrente, muerta por envenenamiento. Ello le ha producido una seria depresión por pérdida al vecino, y se pregunta quiénes son los responsables de matar a su querida gatica.

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Él, en su evidente dolor, nos dice: “No bastan siete vidas. ¿Qué hizo Aisha para tener que soportar las crueldades de esta gente?”

Desde un enfoque ambientalista, acá vemos cómo se violan derechos fundamentales:

  • Derecho de acceso a la información sobre una campaña llevada a cabo por las autoridades sanitarias y que, de haberse informado, seguro hubiera salvado la vida de mascotas queridas por los holguineros, y que muchos perdieron sin razón aparente.
  • Derecho a la preservación de la vida en el caso de los animales aniquilados en solo unos cinco días que duró la campaña. Se ve de forma concreta en las mascotas, pero no se pueden contabilizar los animales callejeros que también perdieron su existir.

Me resulta irónico entonces ver cómo en el noticiero estelar de las mañanas Buenos Días, una “especialista” arremetió en defensa del derecho animal, contra los sacrificios en el caso de las religiones afrocubanas.

Ella aclara que no está en contra del sacrificio animal pues este forma parte de los derechos que garantiza la Constitución de la República de Cuba, en cuanto a la libertad de práctica religiosa; pero sí está en contra de las condiciones adversas por las que transita el animal desde su compra hasta su sacrificio, en ataduras extremas, cautiverio en lugares cerrados o estrechos, falta de alimentación por horas o días, etc.

Eso no deja de ser cierto, y yo agregaría los estados de estrés que soportan estos animales. Pero ¿cómo describiría la señora “especialista” la muerte por envenenamiento de Aisha?

Eso lo dejo a consideración de todos los lectores, pero me temo que no bastarán siete vidas para obtener respuestas satisfactorias.

 

2 comentarios el “No bastaron siete vidas

  1. Hasta cuando??? Son a esos funcionarios insensibles, inútiles, incompetentes y muchos otros calificativos que se ocurren pero por … no sé si no qué, no expongo aquí, es a los que hace falta hallar el modo de “controlar”.
    Hasta cuando las barbaridades y la crueldad hacia los mas vulnerables y sin voz, institucionalizada en este pais???
    Se me revuelve el estómago…

  2. Es criminal!!! Porqué envenenamiento y no refugio? Sobre las opiniones referidas por la “especialista” estoy totalmente de acuerdo con sus opiniones sobre las condiciones abusivas a que son sometidos estos animales antes del “sacrificio” por personas generalmente no religiosas que solo les interesa el dinero Es tiempo de exigir a la Sociedad Yoruba de Cuba su posicionamiento y responsabilidad social ante estos hechos crueles y ajenos a los fines de las religiones afrocubanas inspiradas en la sacralidad de la naturaleza Ley de Protección Animal Ya!!!

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