El vertedero de Cadenas

Viviana J. Rivero Ortega

Desde hace unos cuantos, y no pocos, años en Guanabacoa se ha hecho una “campaña”, por así decirlo,  a favor de la protección de su patrimonio arquitectónico.

La Casa de las Cadenas ha sido la más nombrada y promovida por sus valores históricos y culturales. Más hoy en esa enorme lista de atributos hay que incluir, por desgracia, dos elementos no originarios de la misma.

El primero es un  muro que delimita el perímetro del inmueble. Fue construido hace más de un año y la causa de tal agrego es desconocida por muchas personas, dentro de las cuales me incluyo.

Tal vez fue para proteger la edificación del asecho de los vándalos o crear una especie de “almacén” para los materiales de construcción que sería empleados en la aparente restauración a la que iba a ser sometido este año.

Hipótesis muchas, certeza poca. Pero de lo que si estamos conscientes es de lo que ha traído como consecuencia esta muralla.

Ello nos lleva al segundo elemento añadido y el más desagradable de todos. Me refiero al enorme vertedero que se observa en el espacio comprendido entre los bloques de hormigón y los muros de la casa.

En esa área se puede ver la acumulación de basura  que en algún momento, previo a su lanzamiento, fueron recogidas en jabas de nylon. Es común encontrar también envases de refrescos y cervezas  , los cales son arrojados por encima del muro o incluso depositados por los agujeros que tienen algunas paredes.

Y si no fuera suficiente con esto también es el centro de acogida de los desechos de la construcción.

El hedor que emana de este lugar es terrible. Más cuando es usado como baño público por personas y animales.  Lxs vecinxs de la cuadra se han quejado en varias ocasiones respecto al tema. Incluso se han acercado a aquellxs que han contribuido a incrementar la cantidad de basura para cuestionar el acto o conocer el por qué.

Yo vi que esto estaba lleno de basura, así que vine para aquí y la puse porque no había ningún cartel ni nada que lo prohibiera, además estaba abierto. Esta fue la respuesta que un joven le dio a una residente del vecindario después de haber depositado cerca de tres vagones de escombros.

La situación verdaderamente se ha ido de las manos. Si al principio algunxs vecinxs limpiaban las aceras y barrían un poco la calle para eliminar la pestilencia y suciedad que emanaba de las heces fecales y orina, esa no es hoy una alternativa.

Por muy motivadxs que nos encontramxs algunxs por limpiar el lugar y no esperar a que aparecieran milagrosamente lxs trabajadorxs de comunales nos sentimos derrotados e incapaces de poder acometer la tarea por el gran cúmulo de basura, en su mayoría escombros, para lo que sería necesario contar con herramientas y medios de protección que no tenemos.

Ratones, cucarachas y mosquitos habitan en este paraíso de inmundicia. Caminan a veces junto a lxs transeúntes a cualquier hora del día, especialmente en la noche. La salud de cada habitante de la cuadra y de quienes transitan por ella puede verse comprometida dado todos los factores de riesgo que conspiran para ello.

La Casa de las Cadenas continúa siendo hoy día única de su tipo en Cuba. Con el lamentable valor añadido de contar con un vertedero que parece querer convertirse en patrimonio también.

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