Vida de perros y gatos (fotorreportaje)

Por Pedro Manuel González Reinoso

Hambre de gatos. GuardabosquesTras el ciclón, los animales intentan rehacer su vida. Algunos, como sus dueños, perdieron el techo… y la comida.

Vagabundean por una ciudad arrasada tras el paso de Irma: Caibarién, desde el pasado 9 de setiembre (que jamás será borrado de nuestra histérica historia) es ya un pueblo fantasmagórico.

Sin IR-Más lejos, tratarán perros y gatos, como buenos acompañantes del humano, de recuperar como sea lo es-caso perdido. Incluso, el afecto.

Ninguno obtiene refugio habilitado por el ente social -egoísta y visceral- para velar por su mínima condición de animal presuntamente irracional.

Por ello, sus antiguos sostenedores (hoy albergados en distintos/distantes puntos de sus exviviendas, que alcanzaron la triste membresía de 4500 hogares) nada pueden hacer por conservarlos, por mucho amor que antaño les ensamblaran.

Eso dicen, como para expiar las culpabilidades derivadas de la miseria a la que aludía sin cesar Martí. La que convierte al hombre en bestia.

El ser humano vacila y aprende a trancos cuando le abruman mejor las adversidades. Los animales han sobrevivido 500 siglos de evolución frente acontinuos desastres naturales. Y han mutado. Se han hecho fuertes.

El hombre busca refugio en la tecnología y desatiende a los cariños incondicionales.

O se unen en las buenas y las malas protegiéndose y mimándose, en fin: necesitándose, o perecerán juntos (es decir: desunidos).

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